Una mirada laboralista a la escultura


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  • Libro Impreso
  • Nº PAGINAS: 1060
  • DIMENSIONES: 240x170
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Una perspectiva tanto artística cuanto jurídico-laboral preside la contemplación de más de setenta obras escultóricas. Desde conocidas piezas maestras (El Discóbolo, El Pensador, La Piedad, La Victoria de Samotracia, La Victoria de Peonio, El Rapto de las Sabinas) hasta modestas tallas solo visibles en el ámbito familiar, pasando por las muchas expuestas en Museos, plazas públicas, calles, Universidades, paseos u otros lugares de acceso fácil. Muchas representan oficios: pescador, timonel, sirguera, redero, carpintero, datilero, descargador de muelle, barrendero, albañil, regadora, alpargatero, cuchillero, carretero, cartero, agricultor, herrero, hilandero, peón fabril, vendedora, etc. Algunas prestan atención a conocidos protagonistas del mundo laboral (Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero, Eduardo Dato Iradier), deportivo (Pierre de Coubertin) o incluso subversivo (Pancho Villa). Otras replican conceptos abstractos (la propia actividad laboral, los derechos humanos, el conjunto normativo, el peine del viento, la Justicia), condiciones personales (emigrante, víctima del terrorismo, foralista, viuda, persona mayor, niño pobre, enfermo), representaciones mitológicas (Ceres, Loba capitolina, Proserpina), esculturas religiosas (La Piedad, Cristo, San José, La Caída), grupos humanos (abrazándose, formando círculo) o personas cercanas (madre, esposa, hijos), cuando no algún animal (gallo, bueyes, caballo, ballena) o personajes literarios (Don Quijote y Sancho). Cada imagen va asociada a un comentario de reputados especialistas en derecho laboral, que conectan la obra correspondiente con su época y su significado en el mundo del trabajo.